Los incas no solo en los alrededores de Cuzco aprovechaban intensivamente las empinadas laderas para el cultivo en terrazas (andenes), con el fin de garantizar el sustento de los asentamientos cercanos. Se trata de terrazas planas en forma de escalones, excavadas en el suelo de las empinadas laderas de las montañas y sostenidas por muros de piedra, lo que evita la erosión del suelo en caso de lluvias intensas. Las piedras de los muros acumulan el calor durante el día y lo ceden a las plantas por la noche (protección contra las heladas). — Esta fotografía se tomó al sur de Cusco, en el camino entre Checacupe y Urcos, en el curso superior del río Vilcanota, que más abajo se une al río Urubamba. Perú – 1976
Los incas no solo en los alrededores de Cuzco aprovechaban intensivamente las empinadas laderas para el cultivo en terrazas (andenes), con el fin de garantizar el sustento de los asentamientos cercanos. Se trata de terrazas planas en forma de escalones, excavadas en el suelo de las empinadas laderas de las montañas y sostenidas por muros de piedra, lo que evita la erosión del suelo en caso de lluvias intensas. Las piedras de los muros acumulan el calor durante el día y lo ceden a las plantas por la noche (protección contra las heladas). — Esta fotografía se tomó al sur de Cusco, en el camino entre Checacupe y Urcos, en el curso superior del río Vilcanota, que más abajo se une al río Urubamba. Perú – 1976