La figura central de la Puerta del Sol de Tiahuanaco, Bolivia. Al igual que en la figura de la estela de Raimondi (cultura de Chavín), la cabeza es casi tan grande como el cuerpo. En ambas manos, el dios del Sol sostiene cetros que terminan en cabezas de cóndor, y su cabello termina en serpientes y cabezas de jaguar. Las lágrimas, símbolo de la fertilidad y la lluvia, le resbalan por el rostro. Está rodeado de 148 figuras aladas que le miran, interpretadas como símbolo del movimiento y el tiempo. La cultura de Tiahuanaco es la que ha influido más directamente en la civilización inca. - Livre: Image 124 - Bolivie - 1976