Esta cruz de camino, adornada con flores y pañuelos, se encuentra en la pintoresca carretera que une Abancay y Cusco, en los Andes peruanos. Las cruces suelen marcar lugares que ya en la época del Imperio inca se consideraban puntos sagrados (huacas) o estaban dedicados a los espíritus protectores de las montañas (apus). Con la colocación de cruces cristianas, las tradiciones católicas españolas se fusionaron con las creencias andinas relacionadas con la naturaleza. La elaborada decoración con telas de colores vivos y arreglos florales es típica de las fiestas regionales, como la muy extendida «Cruz Velacuy» (fiesta de la veneración de la cruz) en mayo, en la que las cruces se llevan desde las colinas hasta los pueblos, se adornan festivamente y se bendicen. – Perú – 1969