El convento de Santa Catalina, en Arequipa, es un complejo de clausura fundado en 1579, construido a modo de pequeña ciudad de la época colonial. Los edificios y las arcadas se construyeron en su mayor parte con piedra volcánica blanca y porosa (sillar), típica del casco histórico de Arequipa. Los profundos tonos ocres y anaranjados de las paredes de los claustros crean un marcado contraste con las construcciones de piedra clara y el cielo azul. El complejo amurallado alberga callejuelas laberínticas, plazas, las viviendas de las monjas y hermosos patios interiores. Perú – 1976
El convento de Santa Catalina, en Arequipa, es un complejo de clausura fundado en 1579, construido a modo de pequeña ciudad de la época colonial. Los edificios y las arcadas se construyeron en su mayor parte con piedra volcánica blanca y porosa (sillar), típica del casco histórico de Arequipa. Los profundos tonos ocres y anaranjados de las paredes de los claustros crean un marcado contraste con las construcciones de piedra clara y el cielo azul. El complejo amurallado alberga callejuelas laberínticas, plazas, las viviendas de las monjas y hermosos patios interiores. Perú – 1976