Según la leyenda, Ayar Cachi fue encerrado por sus tres hermanos en una cueva de la montaña Tamputoco. Atrapado en la oscuridad y profundamente entristecido por la amarga traición de su propia familia, Ayar Cachi comenzó a llorar desconsoladamente. Sus lágrimas saladas, cargadas de ira y desesperación, brotaron en grandes cantidades de la montaña. Se acumularon en el valle formando miles de pequeños charcos. El ardiente sol andino secó esos charcos con el paso del tiempo, dejando atrás la sal blanca y rosada que aún hoy se cosecha. Más de 3.000 pequeños estanques dispuestos en terrazas se alimentan de un manantial termal subterráneo con alto contenido en sal llamado Qoripujio. —Salinas de Maras, en un valle lateral del Valle Sagrado de los Incas— 1969
Según la leyenda, Ayar Cachi fue encerrado por sus tres hermanos en una cueva de la montaña Tamputoco. Atrapado en la oscuridad y profundamente entristecido por la amarga traición de su propia familia, Ayar Cachi comenzó a llorar desconsoladamente. Sus lágrimas saladas, cargadas de ira y desesperación, brotaron en grandes cantidades de la montaña. Se acumularon en el valle formando miles de pequeños charcos. El ardiente sol andino secó esos charcos con el paso del tiempo, dejando atrás la sal blanca y rosada que aún hoy se cosecha. Más de 3.000 pequeños estanques dispuestos en terrazas se alimentan de un manantial termal subterráneo con alto contenido en sal llamado Qoripujio. —Salinas de Maras, en un valle lateral del Valle Sagrado de los Incas— 1969