Una máscara tradicional del diablo (Máscara de Diablada), que se suele llevar en la «Fiesta de la Tirana» chilena, en la «Festividad de la Virgen de la Candelaria» de Puno (Perú) o en el «Carnaval de Oruro» boliviano. — Esta danza simboliza la eterna lucha entre el bien y el mal. Los bailarines se disfrazan de demonios (Lucifer o demonios), que al final son derrotados por el arcángel Miguel y se someten a la Virgen María. En la máscara se ha montado un magnífico y colorido dragón de varias cabezas. En la iconografía andina se mezclan aquí las concepciones europeas del diablo con criaturas míticas indígenas (como la serpiente sagrada Amaru) e influencias asiáticas. Los ojos grandes y saltones pretenden crear una mirada fija e intimidante. La máscara muestra una boca muy abierta con dientes afilados y la lengua fuera, lo que subraya la maldad y la ferocidad del demonio. – La Paz – Bolivia – 1976
Una máscara tradicional del diablo (Máscara de Diablada), que se suele llevar en la «Fiesta de la Tirana» chilena, en la «Festividad de la Virgen de la Candelaria» de Puno (Perú) o en el «Carnaval de Oruro» boliviano. — Esta danza simboliza la eterna lucha entre el bien y el mal. Los bailarines se disfrazan de demonios (Lucifer o demonios), que al final son derrotados por el arcángel Miguel y se someten a la Virgen María. En la máscara se ha montado un magnífico y colorido dragón de varias cabezas. En la iconografía andina se mezclan aquí las concepciones europeas del diablo con criaturas míticas indígenas (como la serpiente sagrada Amaru) e influencias asiáticas. Los ojos grandes y saltones pretenden crear una mirada fija e intimidante. La máscara muestra una boca muy abierta con dientes afilados y la lengua fuera, lo que subraya la maldad y la ferocidad del demonio. – La Paz – Bolivia – 1976