Un manojo de vainas de vainilla secas, junto a un fruto fresco que aún no ha alcanzado su pleno desarrollo, a modo de comparación. Los frutos cilíndricos, en forma de cápsula y de hasta veinticinco centímetros de largo, cambian de color al madurar, pasando del amarillo al marrón. Tras la cosecha, se deja que las vainas fermenten alternando la exposición al sol con el almacenamiento en recipientes cerrados. Durante este proceso, adquieren un color negruzco y el glucósido de la cáscara se descompone en fructosa y vainillina. – 1990
Un manojo de vainas de vainilla secas, junto a un fruto fresco que aún no ha alcanzado su pleno desarrollo, a modo de comparación. Los frutos cilíndricos, en forma de cápsula y de hasta veinticinco centímetros de largo, cambian de color al madurar, pasando del amarillo al marrón. Tras la cosecha, se deja que las vainas fermenten alternando la exposición al sol con el almacenamiento en recipientes cerrados. Durante este proceso, adquieren un color negruzco y el glucósido de la cáscara se descompone en fructosa y vainillina. – 1990