En las colinas del cardamomo, una mujer india recolecta semillas de cardamomo. La cosecha es delicada: las cápsulas deben recogerse justo antes de madurar, ya que, de lo contrario, se abren y se desprenden las semillas. Por eso se cortan una a una con tijeras, procurando no dañar las cápsulas inmaduras ni las flores nuevas. Por hectárea, un campo de cardamomo produce una media de dos mil kilogramos de frutos verdes, que pierden dos tercios de su peso al secarse. – Kerala – 1990
En las colinas del cardamomo, una mujer india recolecta semillas de cardamomo. La cosecha es delicada: las cápsulas deben recogerse justo antes de madurar, ya que, de lo contrario, se abren y se desprenden las semillas. Por eso se cortan una a una con tijeras, procurando no dañar las cápsulas inmaduras ni las flores nuevas. Por hectárea, un campo de cardamomo produce una media de dos mil kilogramos de frutos verdes, que pierden dos tercios de su peso al secarse. – Kerala – 1990