Inflorescencia de un árbol de clavo en la isla de Ternate, en las Molucas. Las hojas indivisas de este árbol perenne de la familia de las mirtáceas, que recuerdan al laurel, son opuestas y miden hasta diez centímetros de largo. Están cubiertas de hendiduras o cavidades que contienen un aceite esencial de agradable aroma. El clavo propiamente dicho es el capullo de la flor. Las pequeñas flores hermafroditas dan lugar a bayas redondeadas de dos a tres centímetros de diámetro, que al madurar adquieren un color marrón violáceo y contienen una o dos semillas. – Molucas – 1990
Inflorescencia de un árbol de clavo en la isla de Ternate, en las Molucas. Las hojas indivisas de este árbol perenne de la familia de las mirtáceas, que recuerdan al laurel, son opuestas y miden hasta diez centímetros de largo. Están cubiertas de hendiduras o cavidades que contienen un aceite esencial de agradable aroma. El clavo propiamente dicho es el capullo de la flor. Las pequeñas flores hermafroditas dan lugar a bayas redondeadas de dos a tres centímetros de diámetro, que al madurar adquieren un color marrón violáceo y contienen una o dos semillas. – Molucas – 1990